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Integraciones

Conectá Google, Meta, pagos y más.

Las integraciones conectan Managea con las herramientas que ya usás: el calendario, las cuentas de publicidad, la pasarela de pago, tu casilla de correo.

La idea que ordena todo: conectá lo que resuelve un problema concreto

Hay muchas cosas para conectar y la tentación es conectarlas todas el primer día. Cada conexión suma algo que mantener, y una que se rompe sin que nadie la mire es peor que no tenerla.

La pregunta antes de cada una: ¿qué problema me resuelve hoy? Si no hay respuesta clara, esperá a que aparezca.

Las que casi siempre valen la pena

Tu calendario personal. Para que Managea no ofrezca horarios en los que ya estabas ocupado. Es la primera que hay que hacer si usás Citas.

La pasarela de pago. Sin ella podés emitir facturas pero no cobrarlas por link. Ver Pagos.

Tu casilla de correo, para que los mails salgan desde tu dirección y las respuestas vuelvan a la bandeja.

Las cuentas de publicidad, si hacés pauta: es lo que permite saber qué anuncio trajo a cada cliente y no solo cuántos clics hubo.

Las redes sociales, para publicar desde el planificador. Ver Redes sociales.

El listado de integraciones dentro de la configuración de la cuenta: cada servicio disponible tiene su tarjeta con una descripción corta y un botón. Las que ya conectaste muestran el botón en verde, para administrarlas; las que no, uno en azul para conectarlas.
El listado de integraciones dentro de la configuración de la cuenta: cada servicio disponible tiene su tarjeta con una descripción corta y un botón. Las que ya conectaste muestran el botón en verde, para administrarlas; las que no, uno en azul para conectarlas.

Revisalas cada tanto

Una conexión puede vencerse: cambió una contraseña, expiró un permiso, alguien revocó un acceso. El problema es que no siempre avisa — el síntoma es que algo deja de funcionar sin error visible.

Los casos típicos: turnos que empiezan a superponerse porque el calendario dejó de sincronizar, o publicaciones programadas que no salieron y nadie se enteró.

Vale una mirada mensual, y sobre todo después de que alguien del equipo cambie una contraseña.

Cuando una integración admite varias cuentas, adentro hay una lista con todas: cuál es la principal y qué acciones tiene cada una. El triángulo naranja de la segunda fila es el aviso de que esa conexión tiene un problema — sin abrir acá, no aparece en ningún lado.
Cuando una integración admite varias cuentas, adentro hay una lista con todas: cuál es la principal y qué acciones tiene cada una. El triángulo naranja de la segunda fila es el aviso de que esa conexión tiene un problema — sin abrir acá, no aparece en ningún lado.

Conectá con la cuenta del negocio, no con la personal de alguien. Es cómodo al principio y carísimo después: cuando esa persona se va o cambia su contraseña, se cae la integración y a veces no hay forma de recuperarla sin rehacerla desde cero.

Cuando no existe la integración

Si algo que usás no está en la lista, casi siempre hay dos caminos: una herramienta intermedia que conecta aplicaciones entre sí, o una conexión hecha a medida por alguien técnico.

Antes de ir por ahí, conviene preguntarse si el traspaso manual es realmente un problema. Automatizar algo que pasa dos veces por mes cuesta más de lo que ahorra.

El buscador de arriba a la derecha filtra la lista mientras escribís. Es la forma rápida de contestar si lo que usás está o no está: si al escribir el nombre no aparece ninguna tarjeta, no hay integración propia y el camino es otro.
El buscador de arriba a la derecha filtra la lista mientras escribís. Es la forma rápida de contestar si lo que usás está o no está: si al escribir el nombre no aparece ninguna tarjeta, no hay integración propia y el camino es otro.

Errores comunes

Conectar todo el primer día. Más superficie para mantener y ninguna necesidad real.

Usar cuentas personales. La integración se cae cuando esa persona se va.

No revisar nunca. Las conexiones se rompen en silencio, y se descubre por el efecto, no por el aviso.

Cada tarjeta tiene un menú de tres puntos con dos opciones: ir a la ayuda de esa integración o desvincularla. La flecha lo señala sobre una que ya está conectada; el número rojo indica cuántas cuentas hay vinculadas a ese servicio.
Cada tarjeta tiene un menú de tres puntos con dos opciones: ir a la ayuda de esa integración o desvincularla. La flecha lo señala sobre una que ya está conectada; el número rojo indica cuántas cuentas hay vinculadas a ese servicio.

Automatizar lo que casi no pasa. El esfuerzo de conectar tiene que ser menor al esfuerzo que ahorra.

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