Envíos, plantillas y entregabilidad.
El email sigue siendo el canal más barato para hablarle a mucha gente a la vez, y el único que es realmente tuyo: tu lista no depende de que una red social cambie el algoritmo ni te suspenda la cuenta.
Artículos de esta sección
Que tus correos lleguen a la bandeja y no a spam.
Qué mirar después de mandar una campaña, y por qué la apertura ya no sirve para decidir.
Escribir una vez, personalizar solo, y que el hueco vacío no salga a mil personas.
La idea que ordena todo: primero que llegue, después qué dice
Casi todo el esfuerzo se va en escribir y diseñar, y casi todos los problemas están antes: si el correo cae en spam, no importa lo bueno que sea.
La entregabilidad es la parte aburrida y es la que decide el resultado. Vale la pena resolverla una vez, bien, antes del primer envío grande.
Lo que hay que hacer antes del primer envío
Autenticá tu dominio. Es lo que le demuestra al servidor que recibe que los correos salen realmente de vos. Sin eso, buena parte va a spam sin importar el contenido. Se configura una vez, en tu proveedor de dominio.
Nunca mandes desde una casilla gratuita tipo Gmail o Hotmail. Los proveedores rechazan o marcan los envíos masivos que dicen venir de un dominio que no es el que los envió.
Empezá de a poco. Un dominio nuevo que manda cinco mil correos el primer día parece spam. Se arranca con envíos chicos a los contactos más activos y se sube de a poco.

No compres listas ni mandes a contactos que no te dieron su correo. Los rebotes y las denuncias de spam dañan la reputación de tu dominio, y esa reputación es difícil de recuperar. Afecta también a los correos legítimos: las confirmaciones y las facturas empiezan a caer en spam.
Escribir para que lo abran
El asunto decide. Es lo único que la mayoría va a leer. Corto, concreto, sin promesas exageradas — el signo de exclamación y las mayúsculas son señal de spam para los filtros y para las personas.
Un solo objetivo por correo. Si pedís tres cosas, no hacen ninguna.

Escribí como le escribirías a un cliente, no como una empresa. El email que parece plantilla se lee como plantilla.
Que se vea bien en el teléfono, que es donde se abre la mayoría.

Limpiar la lista
Una lista grande con mucha gente que no abre rinde peor que una lista chica y activa: los proveedores miran el porcentaje que interactúa para decidir si mandarte a spam.
Sacar a los que hace un año no abren nada mejora los resultados de los que quedan. Cuesta a la vista —el número baja— y conviene igual.

Cuándo email y cuándo WhatsApp
Email para lo que se lee sin apuro y puede ser largo: novedades, contenido, facturas, comprobantes.
WhatsApp para lo urgente y lo que necesita respuesta: recordatorios de turno, confirmaciones, seguimiento de una venta.
Mandar un recordatorio de turno solo por email es de los errores más caros: se lee tarde o no se lee.
Errores comunes
Saltear la autenticación del dominio. Es el motivo número uno de que un envío entero caiga en spam.
Mandarle a todos lo mismo. Con etiquetas y listas podés mandarle a quien le interesa, y eso sube apertura y baja bajas.
Medir aperturas y nada más. Lo que importa es qué hicieron después. Una apertura sin clic no mueve el negocio.
No mirar los rebotes. Un rebote es un dato roto en tu base: corregilo o sacalo, porque acumular rebotes te hunde la reputación.