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Documentos y contratos

Presupuestos y firmas, adentro.

Acá armás presupuestos y contratos, los mandás y los cobrás sin salir de Managea. El cliente los abre desde el teléfono, los firma ahí mismo y podés cobrarle en el mismo paso.

Artículos de esta sección

La idea que ordena todo: el presupuesto es parte de la venta, no un adjunto

Cuando el presupuesto sale en un PDF por mail, la venta se corta: no sabés si lo abrió, la firma requiere imprimir o instalar algo, y el cobro es otro trámite aparte. Cada fricción es una oportunidad de que la respuesta se posponga — y pospuesta suele significar perdida.

Adentro del sistema, el documento vive pegado a la oportunidad: sabés si lo vio, se firma en el teléfono y el cobro está a un botón. La venta no se interrumpe.

Qué se puede armar

Presupuestos con los ítems, cantidades y el total.

Contratos con las condiciones del servicio.

Plantillas de los que repetís siempre, para no rehacer todo cada vez. Es lo que más tiempo ahorra: si mandás el mismo tipo de propuesta seguido, armala una vez bien y después solo cambiás los datos.

El documento se arma por páginas: a la izquierda las miniaturas en orden, que se arrastran para reordenarlas o se suman con el signo de más; a la derecha, la página que estás editando a tamaño real.
El documento se arma por páginas: a la izquierda las miniaturas en orden, que se arrastran para reordenarlas o se suman con el signo de más; a la derecha, la página que estás editando a tamaño real.

Firma digital

El cliente firma desde el navegador, sin instalar nada y sin imprimir. Quedan registrados quién firmó y cuándo.

El panel de elementos, dividido en dos: arriba los bloques de contenido —texto, imagen, video, tabla, lista de productos, salto de página— y abajo los campos que completa quien recibe el documento: firma, texto libre, fecha, iniciales y casillas de verificación.
El panel de elementos, dividido en dos: arriba los bloques de contenido —texto, imagen, video, tabla, lista de productos, salto de página— y abajo los campos que completa quien recibe el documento: firma, texto libre, fecha, iniciales y casillas de verificación.

Es la diferencia entre "te lo mando y me avisás" y tener la aceptación cerrada en el momento en que la persona está decidida. La ventana en la que alguien dice que sí es corta: cuanto menos pasos haya entre ese sí y la firma, más ventas se cierran.

Cobrar en el mismo documento

Podés pedir el pago —total o una seña— en el momento de aceptar. Cuando el sí y el pago ocurren juntos, desaparece el hueco donde se enfrían las ventas.

Se apoya en la pasarela que configures en Pagos.

Seguimiento

Un presupuesto enviado y no respondido es una venta abierta, no una venta perdida. Lo que suele faltar es simplemente volver a preguntar, y eso se puede automatizar: un recordatorio a los tres días y otro a la semana, desde Automatizaciones.

Todos los documentos quedan en una misma lista, separados por estado: los borradores, los que están esperando la firma del otro lado, los completados, los que tienen pago asociado y los archivados. La solapa de los que esperan respuesta es la que conviene mirar seguido: ahí está la plata que ya cotizaste.
Todos los documentos quedan en una misma lista, separados por estado: los borradores, los que están esperando la firma del otro lado, los completados, los que tienen pago asociado y los archivados. La solapa de los que esperan respuesta es la que conviene mirar seguido: ahí está la plata que ya cotizaste.

La etapa "Propuesta enviada" del pipeline es donde más ventas se traban. Si ves que se te acumulan ahí, el problema no es conseguir clientes: es el seguimiento después de mandar los números.

Errores comunes

Mandar el presupuesto y esperar. Sin seguimiento, buena parte se enfría sola.

Rehacer cada documento desde cero. Si repetís el formato, es una plantilla.

El menú de los tres puntos de cada fila: ver el historial de lo que pasó con ese documento, duplicarlo, marcarlo como completado, bajarlo en PDF, compartirlo por link y —la opción que ahorra más tiempo— convertirlo en plantilla para no volver a armarlo.
El menú de los tres puntos de cada fila: ver el historial de lo que pasó con ese documento, duplicarlo, marcarlo como completado, bajarlo en PDF, compartirlo por link y —la opción que ahorra más tiempo— convertirlo en plantilla para no volver a armarlo.

Presupuestos ambiguos. Lo que no está escrito se discute después. Detallá qué incluye y qué no.

Separar la firma del cobro. Cada paso adicional entre el sí y el pago es una oportunidad de que no pase.

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