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Conectar tu casilla de correo

Para que las respuestas de tus clientes vuelvan a un lugar donde el equipo las ve.

Conectar tu casilla —la de Google o la de Microsoft— hace que los correos que le mandás a un contacto salgan desde tu dirección real, y que la respuesta del cliente vuelva a la bandeja en vez de quedarse en tu correo personal.

Cómo se hace

  1. Que cada persona conecte la suya. La conexión es por usuario: quien escribe es quien tiene que estar conectado.
  2. Autorizá el acceso desde tu proveedor de correo. Va a pedir permiso para enviar y para leer: los dos hacen falta, y si desmarcás uno la conexión queda a medias.
  3. Verificá desde qué dirección salen tus correos a contactos.
  4. Probalo en los dos sentidos. Mandale un correo a una casilla tuya desde el sistema, respondelo desde tu correo común, y confirmá que esa respuesta aparezca en la ficha del contacto.
  5. Dejá los envíos masivos por afuera de esto. Esos salen por el sistema, con el dominio autenticado. Ver Entregabilidad.
El perfil del usuario, con la sección de sincronización de correo abajo de todo: una vez conectada la casilla, aparece en la tabla con su estado y los botones para editarla o desconectarla. Arriba, en el mismo bloque, van las conexiones de videollamada y de calendario.
El perfil del usuario, con la sección de sincronización de correo abajo de todo: una vez conectada la casilla, aparece en la tabla con su estado y los botones para editarla o desconectarla. Arriba, en el mismo bloque, van las conexiones de videollamada y de calendario.

La idea que ordena todo: son dos correos distintos

Parecen lo mismo y no lo son, y casi todos los problemas de correo en un CRM salen de mezclarlos.

El correo de a uno es una conversación: le escribís a una persona, esperás que conteste. Ese tiene que salir desde tu casilla, con tu dirección, porque el cliente te responde a vos y porque un mail personal que sale de una plataforma se nota.

El correo masivo es una difusión: le mandás lo mismo a mucha gente y casi nadie contesta. Ese sale por el sistema, con el dominio autenticado, porque lo que ahí importa es la reputación de envío y no la casilla de nadie.

Conectar la casilla resuelve el primero. No mejora el segundo, y usarla para eso arruina los dos.

El bloque de integraciones del perfil, completo: arriba las de videollamada y calendario, cada una con su botón de conectar; abajo la sincronización de correo en dos direcciones, con la casilla ya vinculada, el tilde verde de conectada y —recuadrado— el botón para desvincularla.
El bloque de integraciones del perfil, completo: arriba las de videollamada y calendario, cada una con su botón de conectar; abajo la sincronización de correo en dos direcciones, con la casilla ya vinculada, el tilde verde de conectada y —recuadrado— el botón para desvincularla.

Qué cambia cuando está conectada

La respuesta vuelve al sistema. El cliente contesta desde su correo de siempre, sin saber nada de Managea, y ese mensaje aparece en la conversación de su ficha, junto a los WhatsApp, las llamadas y los turnos.

El historial deja de estar repartido. Hoy la mitad de la relación con un cliente vive en la casilla de una persona. Si esa persona se va de vacaciones, nadie puede retomar; si se va del equipo, se va con el hilo.

Las automatizaciones pueden apoyarse en eso. Un correo respondido es una señal, y una señal sirve para frenar una secuencia o avisarle a alguien. Ver Automatizaciones.

No uses la casilla conectada para mandarle a una lista. Tu proveedor de correo tiene límites diarios y detecta el envío masivo: primero te frena los envíos, después te suspende la cuenta. Y no te suspende "la campaña" — te suspende la casilla con la que trabajás todos los días, incluidos los correos que sí importaban. Para mandarle a muchos está el envío del sistema, que es otra cosa y existe justamente para eso.

Preguntas frecuentes

¿Se importa mi correo viejo? No cuentes con eso. Tomalo como una conexión de acá en adelante: lo que ya está en tu casilla, se queda ahí.

¿Todo lo que hay en mi casilla queda visible en el sistema? Lo que se asocia son los intercambios con tus contactos. Si usás una casilla para todo y te preocupa qué queda a la vista, probalo con un contacto de prueba antes de conectar.

¿Cada persona del equipo tiene que conectar la suya? Sí. Si no, sus correos siguen viviendo solo en su casilla.

¿Si la desconecto pierdo lo que quedó registrado? No. Lo que ya se guardó en las fichas queda; lo que deja de pasar es el registro de lo nuevo.

¿De acá salen las facturas y los recordatorios? No. Esos son correos del sistema y salen por el dominio autenticado, no por tu casilla personal.

Por qué conviene

El valor no está en la comodidad de escribir desde un solo lugar: está en que la conversación deje de ser propiedad de una persona. Un equipo donde cada uno guarda su parte del cliente en su casilla funciona hasta el primer día de licencia, y después el cliente lo paga contando todo de nuevo.

Hay un segundo efecto, más silencioso. Cuando el correo entra al sistema, el seguimiento se puede armar sobre datos reales: quién no contestó, hace cuántos días, en qué etapa quedó. Sin eso, el seguimiento depende de que alguien se acuerde — y lo que depende de la memoria se hace con los clientes grandes y se olvida con los chicos, que son la mayoría.

Y está el caso feo, el que todos evitan pensar: la persona que se va. Con la casilla conectada, el que la reemplaza abre la ficha y lee la relación entera. Sin ella, empieza de cero con clientes que ya llevaban dos años con vos.

Errores comunes

Conectar solo la casilla del dueño. El resto del equipo sigue con la mitad de la relación guardada afuera.

Mandar campañas desde la casilla conectada. Es la forma más rápida de que tu proveedor te suspenda el correo de trabajo.

Desmarcar permisos al autorizar. La conexión queda incompleta y falla en silencio.

Usar una casilla gratuita como dirección del negocio. Suma desconfianza y complica la entregabilidad de todo lo demás.

No probar la vuelta. Que salga el correo no prueba nada: lo que hay que verificar es que la respuesta aparezca en la ficha.

La prueba de ida y vuelta vista desde el otro lado: el correo que se mandó desde el sistema llega a la casilla común y la respuesta se encadena al mismo hilo. Si eso pasa, la conexión funciona en los dos sentidos; si el mensaje sale pero la respuesta no vuelve a la ficha, quedó a medias.
La prueba de ida y vuelta vista desde el otro lado: el correo que se mandó desde el sistema llega a la casilla común y la respuesta se encadena al mismo hilo. Si eso pasa, la conexión funciona en los dos sentidos; si el mensaje sale pero la respuesta no vuelve a la ficha, quedó a medias.

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