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Sitios

Páginas, formularios y tu web, sin código.

Acá armás las páginas donde caen tus visitas: desde una página suelta para una campaña hasta el sitio completo del negocio. Sin programar y sin depender de nadie para cambiar un precio.

Los embudos de la cuenta, con la cantidad de pasos de cada uno.
Los embudos de la cuenta, con la cantidad de pasos de cada uno.

Artículos de esta sección

La idea que ordena todo: un sitio explica, un embudo pide una cosa

Es la distinción que decide si una página convierte o no.

Un sitio web cuenta quién sos y tiene de todo: servicios, nosotros, contacto, blog. Está pensado para explorar.

Un embudo es una secuencia de páginas con un solo objetivo. Todo lo que no lleve a ese objetivo estorba: por eso una página de embudo no tiene menú de navegación. No es un descuido — es que cada salida disponible es gente que se va.

Mandar tráfico pago a la home es el error clásico: la persona llega buscando lo que le prometiste y aterriza en un lugar que le ofrece quince caminos.

Un embudo mínimo

No hace falta nada elaborado. El que funciona casi siempre tiene tres páginas:

  1. La página de captura — una promesa clara y un formulario corto
  2. El agradecimiento — qué pasa ahora y cuándo
  3. La confirmación, si hay turno o compra de por medio

Lo importante no es la cantidad de páginas sino que cada una tenga una sola cosa para hacer.

Adentro de un embudo, los pasos se listan a la izquierda en el orden en que los recorre el visitante, y se agregan con el botón verde. A la derecha, cada paso tiene su nombre y el pedacito de dirección con el que se publica, recuadrado en rojo.
Adentro de un embudo, los pasos se listan a la izquierda en el orden en que los recorre el visitante, y se agregan con el botón verde. A la derecha, cada paso tiene su nombre y el pedacito de dirección con el que se publica, recuadrado en rojo.

Los formularios son la puerta de entrada

Cada campo que agregás baja la conversión. La pregunta para cada uno es: ¿lo necesito ahora, o puedo preguntarlo después en la conversación?

Para agendar alcanza con nombre y teléfono. Rubro, presupuesto y horario preferido se preguntan mejor charlando — y ahí no cuestan conversión.

Probá el formulario antes de mandar tráfico. Completalo vos y verificá tres cosas: que el contacto aparezca en Contactos, que se dispare la automatización que esperabas, y que el aviso les llegue. Un formulario roto con campaña activa es plata que entra a un pozo.

Conectar tu dominio

Podés publicar en un dominio propio para que tus páginas vivan en tu marca y no en una dirección genérica. Vale la pena hacerlo antes de mandar tráfico: cambiar la dirección después rompe enlaces y te complica la medición.

La configuración del embudo: el nombre interno, el dominio propio donde se publica y, recuadrado en rojo, el pedacito de dirección que le sigue. Debajo quedan los dos huecos para pegar los códigos de medición, que van una vez y valen para todas las páginas del embudo.
La configuración del embudo: el nombre interno, el dominio propio donde se publica y, recuadrado en rojo, el pedacito de dirección que le sigue. Debajo quedan los dos huecos para pegar los códigos de medición, que van una vez y valen para todas las páginas del embudo.

Medir qué pasa

Lo único que importa de una página es cuánta gente que entra hace lo que querías. Si de cien visitas agendan tres, el problema puede estar en la promesa, en el formulario o en el tráfico — pero sin el dato no sabés cuál.

Errores comunes

Mandar tráfico pago a la home. El anuncio prometió algo específico y la home no lo cumple.

Formularios largos. Cada campo de más es gente que abandona.

Dejar el menú en la página de captura. Le estás ofreciendo salidas a alguien que querías que hiciera una sola cosa.

No probar el flujo completo. Se descubre tarde, con la campaña andando.

Copiar la estructura sin la promesa. El diseño lindo no compensa un mensaje que no le habla a nadie en particular.

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