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Cerrar las perdidas

El dato más útil del pipeline es el que casi nadie registra.

Marcar una venta como perdida se siente como admitir una derrota, así que la tarjeta se queda ahí, en "Negociación", esperando un milagro. A los seis meses el tablero tiene ochenta oportunidades abiertas y ninguna es real.

La idea que ordena todo: perder sin registrar es perder dos veces

Perdiste la venta —eso ya pasó— y además perdiste la información de por qué, que era lo único recuperable.

Un pipeline que solo crece no informa nada: no sabés cuánto tenés abierto de verdad, ni cuánto tardás en cerrar, ni qué te está costando plata. Y esas tres cosas salen del mismo lugar: de cerrar lo que terminó.

El estado vive en la ficha de la oportunidad, al lado del embudo, la etapa y el valor: abierta, perdida, ganada o abandonada. Cerrar es cambiar ese campo, no borrar la tarjeta.
El estado vive en la ficha de la oportunidad, al lado del embudo, la etapa y el valor: abierta, perdida, ganada o abandonada. Cerrar es cambiar ese campo, no borrar la tarjeta.

El motivo es el dato

Marcar "perdida" y nada más sirve para limpiar el tablero. El valor está en el motivo, porque cada uno se ataca distinto:

  • Precio — o tu oferta está mal posicionada, o le estás hablando al segmento equivocado
  • Tiempos — no podías cuando la necesitaban; quizá haya algo que ajustar en la capacidad
  • Se fue con otro — hay una comparación que estás perdiendo, y conviene saber contra qué
  • Desapareció — no es lo mismo que las anteriores: es un problema de seguimiento, no de oferta
  • No calificaba — si esto se repite, el problema está antes, en de dónde vienen los leads

Después de veinte oportunidades cerradas, esa lista te dice más sobre tu negocio que cualquier informe.

La misma decisión, tomada desde una automatización: el primer recuadro define en qué embudo y etapa vive la tarjeta y cuánto vale; el segundo, el estado, con las cuatro opciones posibles —abierta, ganada, perdida o abandonada.
La misma decisión, tomada desde una automatización: el primer recuadro define en qué embudo y etapa vive la tarjeta y cuánto vale; el segundo, el estado, con las cuatro opciones posibles —abierta, ganada, perdida o abandonada.

Usá una lista corta y cerrada

Si cada persona escribe el motivo con sus palabras, en tres meses tenés cuarenta motivos distintos y ninguno se puede contar.

Cinco o seis opciones fijas alcanzan. Es la misma lógica que con las etiquetas: un vocabulario chico y consistente vale mucho más que uno expresivo.

"Perdida" no significa "nunca más"

Es lo que hace que cerrar sea fácil. Quien no compró ahora puede comprar en seis meses: cambió el presupuesto, cambió la necesidad, no funcionó con el otro proveedor.

Cerrala, etiquetala con el motivo, y que entre a un flujo de reactivación. Ver Automatizaciones.

Cerrar no es descartar: es sacarla del tablero de lo activo y ponerla en la lista de lo que se retoma.

El disparador que enciende ese flujo de reactivación: escucha los cambios de estado de una oportunidad y, entre los filtros, aparece el motivo de pérdida —así podés armar una secuencia distinta para quien se fue por precio y para quien se fue por tiempos.
El disparador que enciende ese flujo de reactivación: escucha los cambios de estado de una oportunidad y, entre los filtros, aparece el motivo de pérdida —así podés armar una secuencia distinta para quien se fue por precio y para quien se fue por tiempos.

Un pipeline lleno de oportunidades muertas es peor que uno vacío: te hace creer que tenés más de lo que tenés, y eso lleva a no salir a buscar clientes cuando había que hacerlo.

Automatizá el recordatorio

Nadie se acuerda de cerrar. Un aviso cuando una oportunidad lleva 21 días sin moverse alcanza para que alguien decida: la empujo o la cierro. Ver Avisos al equipo.

Y ojo con confundir cerrar con borrar. Existe también una acción que saca la tarjeta del embudo: no la marca perdida, la hace desaparecer. Ahí sí perdés el dato para siempre, así que dejala para las que se crearon por error.

La acción que elimina la oportunidad del embudo: solo pide cuál es el embudo y listo. No es lo mismo que cerrarla —esta no deja motivo ni historia detrás.
La acción que elimina la oportunidad del embudo: solo pide cuál es el embudo y listo. No es lo mismo que cerrarla —esta no deja motivo ni historia detrás.

Errores comunes

No cerrar nunca. El tablero deja de reflejar la realidad.

Cerrar sin motivo. Limpiás el tablero y perdés el dato.

Motivos en texto libre. Cuarenta variantes que no se pueden contar.

Tratar "perdida" como definitiva. La mitad de esa gente compra más adelante.

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