Etiquetas y segmentos
El vocabulario que decidís una vez y usa todo el sistema.
Las etiquetas son la infraestructura invisible del CRM. Casi nada de lo interesante —segmentar, automatizar, medir de dónde viene cada cliente— funciona sin ellas, y todo se degrada al mismo tiempo cuando están mal.
La buena noticia: es una decisión de una tarde que después se aplica sola.
El problema real no es etiquetar, es el vocabulario
Nadie se olvida de etiquetar. Lo que pasa es que cada persona inventa su propia palabra, y a los
seis meses tenés cliente, Cliente, clientes, cliente-activo y activo conviviendo.
Para el sistema son cinco grupos distintos. Filtrás por uno y te faltan cuatro quintos de la gente, sin ningún error visible: la lista simplemente sale más corta de lo que debería y nadie lo nota.
Por eso el trabajo está en decidir el vocabulario antes de empezar, no en aplicarlo.

Prefijos: la forma más barata de mantener el orden
Managea no tiene carpetas de etiquetas, así que el prefijo hace las veces:
| Prefijo | Para qué | Ejemplos |
|---|---|---|
stage- | En qué punto de la relación está | stage-lead · stage-cliente · stage-perdido |
src- | De dónde vino | src-instagram · src-referido · src-web |
intent- | Qué hizo que importa | intent-pidio-presupuesto · intent-agendo |
status- | Estado operativo | status-vip · status-no-contactar |
Con eso, escribís stage- en cualquier buscador y ves la familia entera. Y cuando alguien nuevo
entra al equipo, entiende el esquema sin que se lo expliquen.
Tres reglas que evitan el 90% del desorden: siempre en minúsculas, sin espacios (usá guiones) y sin acentos.

stage- es distinta: solo una a la vez
Las de origen y de intención se acumulan —alguien puede venir de Instagram y haber pedido presupuesto y ser VIP—. Pero el punto de la relación es uno solo: nadie es lead y cliente al mismo tiempo.
Managea no lo impide, así que es disciplina nuestra: cuando alguien pasa de lead a cliente, hay que sacar la vieja y poner la nueva. Si lo hacés desde una automatización, acordate de incluir los dos pasos — quitar y agregar — o vas a terminar con contactos que son las dos cosas y todos tus conteos van a estar inflados.

Si vas a guardar un valor, no es una etiqueta. presupuesto-50k, presupuesto-100k y
presupuesto-200k son tres etiquetas donde debería haber un campo numérico: así no podés ordenar,
promediar ni filtrar por rango. La etiqueta responde sí o no; el campo guarda cuánto.
Que las aplique el sistema, no las personas
Etiquetar a mano no escala y se hace mal: alguien se olvida, otro escribe distinto, un tercero no sabe cuál corresponde.
Lo que sí funciona es que se apliquen solas: src-web cuando entra por un formulario del sitio,
intent-agendo cuando reserva un turno, stage-cliente cuando paga la primera factura.
Vos definís el vocabulario; el sistema lo aplica siempre igual.
Segmentos: filtros que se mantienen solos
Un segmento —o lista inteligente— es una búsqueda guardada, no una carpeta. "Leads de Instagram del último mes que no agendaron" siempre contiene a quienes cumplen eso hoy, sin que muevas a nadie.
Es la diferencia con exportar a una planilla: la planilla envejece desde el minuto uno.

Errores comunes
Inventar etiquetas sobre la marcha. Es el origen de todo el desorden.
Variantes de la misma idea. Cinco formas de decir "cliente" son cinco audiencias que parten tu base sin avisarte.
Guardar valores en etiquetas. Va en un campo.
Más de una stage- por contacto. Rompe todos los conteos del embudo.
Etiquetar a mano para siempre. No escala y se hace inconsistente.