Los datos de tu negocio
Zona horaria, horarios y datos de contacto: el reloj con el que después decide todo el sistema.
Es el paso que todo el mundo completa rápido para pasar al siguiente, y el que después explica la mitad de los problemas raros. No son datos de perfil: son los que el sistema usa para decidir.
Cómo se hace
- Cargá el nombre del negocio tal como querés que lo lea un cliente. Aparece en mensajes, facturas y confirmaciones.
- Poné la zona horaria correcta. Es el dato más importante de esta pantalla. Si estás en Argentina y quedó en otra, todo lo que dependa de una hora va a salir corrido.
- Cargá los horarios de atención reales, no los ideales. Es lo que define qué turnos se ofrecen y a qué hora salen los mensajes automáticos.
- Completá el teléfono, el correo y la dirección con los que atendés de verdad.
- Verificalo con una prueba: reservá un turno de prueba y fijate que la hora de la confirmación coincida con la hora en la que lo reservaste.

La idea que ordena todo: la zona horaria es un reloj, no una etiqueta
Un dato mal cargado acá no da error. Da algo peor: funciona, pero corrido.
Los recordatorios salen a las tres de la mañana. Los turnos se confirman con una hora que no es la que el cliente eligió. Los informes cortan el día en el momento equivocado y los números de ayer no cierran con lo que pasó ayer. Nada de eso se presenta como un problema de configuración: se presenta como "el sistema anda mal".
Y como no rompe, se descubre tarde — normalmente por un cliente que se presentó a la hora que decía su confirmación.
Los horarios de atención juegan igual. Si cargaste que atendés hasta las 18 pero en la práctica el último turno arranca 17:30, el sistema va a vender las 18. No está equivocándose: está haciendo lo que le dijiste.

Si tu negocio atiende clientes en otro país, la zona horaria de la cuenta no alcanza. Un cliente en otro huso ve los horarios traducidos al suyo, y ahí es donde aparecen las confusiones caras. Antes de abrir la agenda a clientes de afuera, hacé una reserva de prueba simulando estar allá y verificá qué hora le muestra.
Qué se apoya en estos datos
Vale la pena verlo completo, porque explica por qué conviene volver a esta pantalla cada vez que algo cambia:
- Citas — qué horarios se ofrecen y a qué hora se confirma cada turno
- Automatizaciones — a qué hora sale cada mensaje programado
- Informes — dónde empieza y termina cada día
- Los mensajes al cliente — el nombre, el teléfono y la dirección que aparecen en ellos
- Los agentes de IA — con qué información responden cuando les preguntan si están abiertos

Preguntas frecuentes
¿Cambiar la zona horaria mueve los turnos ya reservados? Puede alterar cómo se muestran. Si tenés que cambiarla con agenda cargada, revisá los turnos próximos después de hacerlo.
¿Los horarios de atención son los mismos que la disponibilidad de la agenda? No necesariamente. Estos son los del negocio; cada calendario puede tener los suyos. Ver Disponibilidad.
¿Qué pasa si mi equipo está en distintas provincias o países? La cuenta tiene una zona horaria de referencia, y cada usuario ve su agenda en la suya. Lo que importa es que la de la cuenta sea la del negocio, no la de quien configuró.
¿Puedo cargar horarios distintos por día? Sí. Los sábados suelen ser distintos y conviene cargarlos como son, no aproximados.
¿Y los feriados? No salen solos de ningún lado: se bloquean en la agenda. Es la tarea de cinco minutos que evita el turno vendido un 25 de diciembre.
Por qué conviene
Es el mejor rendimiento por minuto invertido que tiene la configuración inicial. Cinco minutos acá evitan una categoría entera de problemas que después son difíciles de diagnosticar, porque no se presentan como lo que son: se presentan como fallas del sistema, y se buscan en el lugar equivocado.
Hay además un costo de confianza. Un recordatorio que llega de madrugada, una confirmación con la hora cambiada o un mensaje firmado con el nombre a medio cargar son detalles chicos que el cliente lee como desprolijidad. Y son los primeros que ve, porque pasan al principio de la relación.
Lo mismo con los horarios reales. Cargar los que te gustaría tener en vez de los que tenés no mejora nada: solo mueve el problema al momento en que alguien reserva un horario que no vas a poder atender.
Errores comunes
Dejar la zona horaria por defecto. El error más frecuente y el que peores síntomas produce.
Cargar horarios ideales. Vendés turnos que después tenés que reagendar a mano.
Poner el teléfono personal de alguien. Termina en mensajes de clientes a cualquier hora y en un número que hay que cambiar cuando esa persona se va.

No cargar los feriados. Nadie los pone hasta el primero que sale mal.
No volver nunca. Cambiaste de horario, de dirección o de teléfono y el sistema sigue diciendo lo de antes.