Recarga automática
Para que no se te corten los envíos un domingo. Cómo funciona, qué umbral conviene y cuándo negociar una carga a medida.
Es la diferencia entre un saldo que se agota y no pasa nada, y un saldo que se agota justo el día que mandabas los recordatorios de la semana.
Primero, qué se rompe cuando llegás a cero
Vale entenderlo antes de configurar nada, porque define qué tan agresivo conviene ser con el umbral:
Se frena lo que sale. Los WhatsApp que iniciás vos, los SMS, las campañas de email, las llamadas salientes, las respuestas del agente de IA.
Sigue andando todo lo demás. Entrás igual, ves todo igual, y seguís recibiendo mensajes: lo que entra nunca consumió nada, así que tampoco se corta. Tus clientes te escriben y vos los leés.
El problema real no es el que te escribe: es el que esperaba que le escribieras. El recordatorio de turno que no salió, la confirmación de la compra que nunca llegó, la secuencia de seguimiento que quedó a mitad de camino. No te enterás en el momento — te enterás cuando alguien no vino.
Y una sutileza que conviene tener presente: el freno puede empezar antes de que el saldo llegue a cero. Cuando queda muy poco, los envíos se cortan para no dejar operaciones a medias. O sea que "me queda un poquito" no garantiza que el próximo mensaje salga.
Las automatizaciones no te esperan. Un flujo que tenía que mandar un mensaje mientras estabas sin saldo no lo manda, y cuando recargás no lo recupera: ese momento ya pasó. Esta es la razón principal por la que la recarga automática existe.
Cómo funciona
Son dos números:
El umbral — cuando el saldo baja de ese monto, se dispara la recarga.
El monto — cuánto se carga cada vez.
Se cobra a la misma tarjeta con la que pagás el plan y queda asentada en el historial de movimientos de tu cuenta.
Si no sabés con qué números quedó configurada la tuya —o querés cambiarlos— escribinos y los dejamos como te sirva. Es un cambio de dos minutos.
Qué umbral conviene
La regla práctica: que el umbral cubra unos días de tu consumo normal, no unas horas.
Miralo con tu propio número. Si en un mes tranquilo consumís unos US$ 20, estás gastando cerca de US$ 0,70 por día: un umbral de US$ 5 te da como una semana de aire, que alcanza de sobra para que la recarga entre sin que nada se frene. Si tenés un mes con campaña grande, ese mismo umbral se te puede quedar corto en un día.
Dos casos donde conviene ser más generoso: si mandás campañas (el consumo no es parejo, es un pico), y si trabajás con turnos (donde un recordatorio que no sale te cuesta una ausencia, que vale mucho más que el saldo).
Cargas a medida
Si tu consumo ya es alto y previsible, no tiene sentido que cargues de a poco. Escribinos: para volúmenes grandes armamos cargas automáticas a medida, a mejor precio. Es una conversación de diez minutos con tu consumo de los últimos meses a la vista.
El error de no configurarla
Confiar en el aviso y en tu memoria. El aviso llega —pero llega cuando estás manejando, o un domingo, o en el medio de atender. La recarga automática no es para el que se olvida: es para que la plata no sea nunca el motivo por el que un cliente no recibió lo que esperaba.
Si querés repasar qué es exactamente lo que consume, volvé a La billetera y el consumo.