Probar antes de activar
Un flujo mal armado no se equivoca una vez: se equivoca con todos.
Un error escribiendo a mano afecta a una persona y lo ves en el momento. Un error en una automatización afecta a todos los que entren, durante el tiempo que tarde alguien en notarlo — y puede ser mucho, porque las automatizaciones fallan en silencio.
Por eso vale la pena una prueba corta antes de activar cada flujo. Diez minutos que evitan mandarle "Hola ," a doscientas personas.
Probá con vos, de punta a punta
Creá un contacto de prueba con tus propios datos —tu teléfono, tu email— y hacé lo que dispara el flujo de verdad: completá el formulario, reservá el turno, movete de etapa.
No alcanza con mirar el flujo armado en pantalla. Lo que importa es qué pasa cuando corre.
Qué mirar en la prueba
¿Llegó el mensaje? Al canal correcto, no al que suponías.
¿Los datos se completaron? Es el error más común y el más visible: un campo vacío deja "Hola ," o "tu turno del ". Revisá que todas las variables tengan dato — y acordate de que el contacto real puede no tener cargado lo que vos sí tenés.
¿Los tiempos son los que esperabas? Una espera mal puesta manda el recordatorio de las 24 horas un día después del turno.
¿Se aplicaron las etiquetas y los cambios de etapa? Andá a la ficha del contacto y confirmalo.
¿Se disparó algo más sin querer? Es lo que nadie prueba. Si tu flujo pone una etiqueta y hay otro flujo escuchando esa etiqueta, acabás de encadenar dos automatizaciones sin darte cuenta.

Probá también lo que no debería pasar
Lo importante casi nunca es el camino feliz:
- Un contacto sin nombre cargado — ¿qué le llega?
- Alguien que entra dos veces al flujo — ¿recibe todo duplicado?
- Alguien que ya es cliente — ¿le sigue llegando el mensaje de bienvenida?
- El turno que se cancela después de agendado — ¿le llega igual el recordatorio?
Ese último es el que más incomoda a un cliente real.
Publicar no es guardar. Un flujo que quedó en borrador no corre, aunque lo veas armado y completo. Después de publicar, confirmá que el cambio quedó guardado antes de salir de la pantalla — y volvé a entrar para verificarlo. Es la causa número uno de "lo armé y no funciona".

Los primeros días, mirá
Activarlo no es terminar. Las primeras jornadas, revisá algunas conversaciones reales y fijate qué salió. Ahí aparece lo que ninguna prueba anticipa: la persona que respondió algo inesperado, el dato que en la práctica viene vacío, el mensaje que sonaba bien y en contexto suena raro.

Cuando algo salió mal
Desactivalo primero, después investigá. Cada minuto que sigue corriendo son más personas afectadas.
Después revisá a quién le llegó: si etiquetaste bien el flujo, podés encontrarlos. Y si el error ameritaba, un mensaje corto reconociéndolo suele resolverlo mejor que el silencio.

Errores comunes
Revisar el flujo en pantalla en vez de correrlo. Se ve bien y falla igual.
Probar solo el caso ideal. Los problemas están en los bordes.
Olvidarse de publicar. Armado y sin correr.
Activar y no mirar nunca más. Los flujos envejecen: precios viejos, horarios que cambiaron, links rotos.