Leer los resultados de un envío
Qué mirar después de mandar una campaña, y por qué la apertura ya no sirve para decidir.
Después de cada envío tenés las estadísticas de la campaña: cuántos llegaron, cuántos rebotaron, cuántos hicieron clic y cuántos se dieron de baja. Bien leídas te dicen dos cosas distintas — cómo está tu lista y cómo estuvo el mensaje.
Cómo se hace
- Entrá a las estadísticas de la campaña recién enviada. Esperá al menos 48 horas: los primeros números están incompletos.
- Mirá en este orden: entregados, rebotes, clics, bajas y denuncias de spam.
- Compará contra tu envío anterior, no contra un promedio de internet.
- Segmentá a los que hicieron clic con una etiqueta y hacé seguimiento con esos.
- Limpiá lo que rompió: los rebotes duros salen de la lista.

Qué significa cada número
Entregados. La base de todo lo demás. Si de mil enviados se entregaron novecientos, tus porcentajes se calculan sobre novecientos, no sobre mil.
Rebotes. Correos que no existen o que rechazaron el envío. Es un dato roto en tu base, y acumularlos hunde la reputación de tu dominio — ver entregabilidad.
Clics. El único número que muestra intención real. Alguien decidió hacer algo.
Bajas. Molestan a la vista y son sanas: alguien que no quiere recibirte y se va por la puerta es mucho mejor que alguien que te denuncia como spam.
Denuncias de spam. El número más caro de todos. Los proveedores grandes piden mantenerlo por debajo del 0,3%, y arriba de eso empiezan a mandar tus correos —todos, también los transaccionales— directo a la carpeta de no deseados.

La apertura se infla sola y ya no sirve para decidir. Los clientes de correo con protección de privacidad cargan las imágenes por adelantado, sin que la persona abra nada, y eso cuenta como apertura. También hay filtros de seguridad que abren y hasta hacen clic en los enlaces para revisarlos. Mirá la apertura como tendencia si querés, pero la decisión tomala por el clic.

De lo que pasó en el correo a lo que pasó en el negocio
El clic es el mejor dato del correo, y sigue siendo un dato del correo. Lo que importa está después: cuántos de los que hicieron clic escribieron, agendaron o compraron.
La forma práctica de conectarlo es etiquetar a quien hace clic y después cruzar esa etiqueta contra turnos y ventas en Informes. Con dos o tres envíos ya vas a ver algo que ningún porcentaje de apertura te dice: si esta lista compra o solo mira.

Preguntas frecuentes
¿Cuál es un buen porcentaje de clics? Depende del rubro y del tipo de correo, y el promedio ajeno no sirve para decidir. Lo útil es tu propia serie: si venís de 2% y este envío dio 4%, algo hiciste bien.
¿Cuándo miro los resultados? A las 48 horas para leer el grueso, y a la semana para el número final. La mayoría de la actividad pasa en las primeras horas, pero no toda.
¿Muchas bajas significa que el envío estuvo mal? No necesariamente. En el primer envío a una lista vieja siempre hay una tanda de bajas: es la lista depurándose. Si se repite envío tras envío, ahí sí es el contenido o la frecuencia.
¿Qué hago con los que nunca hacen clic? Después de varios meses sin ninguna interacción, sacalos. Una lista chica y activa rinde más que una grande y dormida.
¿Por qué el mismo correo rinde distinto en dos listas? Porque el mensaje importa menos que a quién se lo mandás. La segmentación explica más resultado que el copy.
Por qué conviene
Sin mirar estadísticas, el email se vuelve una tarea que se hace porque hay que hacerla. Se manda, no pasa nada visible, y a los tres meses alguien pregunta si sirve — sin ningún dato para responder.
Mirar dos números después de cada envío cambia eso, y no cuesta más de cinco minutos. El clic te dice si el mensaje interesó; los rebotes y las denuncias te dicen si la lista está sana. Con esos dos sabés si el problema de tu próximo envío está en qué decís o en a quién se lo estás diciendo, que son dos problemas completamente distintos y se arreglan de formas opuestas.
Errores comunes
Decidir por la apertura. Es el número menos confiable y el que más se mira.
Comparar contra promedios de internet. Miden otros rubros, otras listas y otros países.
Ignorar los rebotes. Se acumulan en silencio hasta que un día no llega ni la factura.
Mirar el porcentaje y no la plata. Un envío con clics bajos que trajo dos ventas fue un buen envío.
Sacar conclusiones de un solo envío. Un envío no es una prueba: es un punto.