Tu dominio de envío
Conectar tu dominio para las páginas no te habilita a mandar correos. Es otra configuración, y esta es.
Es la confusión más común del producto: conectaste tu dominio, tus páginas abren en tu marca, y asumís que los correos ya salen desde tu dirección. No es así. Publicar y enviar son dos configuraciones distintas, con registros distintos, y hay que hacer las dos.
La idea que ordena todo: publicar y enviar son dos trámites
Cuando conectás el dominio para las páginas, le estás diciendo a internet dónde vive tu sitio. Cuando lo configurás para envíos, le estás demostrando a Gmail y a Outlook que los correos que dicen venir de vos, vienen de vos.
Son preguntas distintas y por eso llevan registros distintos, en momentos distintos. Se pueden hacer el mismo día, pero una no incluye a la otra.
Mientras el dominio de envío no esté configurado, tus campañas salen desde una dirección genérica — o directamente no salen. Y lo peor: los correos que sí importan (la confirmación de una compra, el recordatorio de un turno) tienen muchas más chances de caer en spam.
Antes de tocar nada: usá un subdominio
No configures el envío sobre tu dominio principal si ahí ya recibís correo. Si tu casilla de
trabajo vive en tunegocio.com —con Google Workspace, Outlook o quien sea—, tocar los registros de
correo de ese dominio puede dejarte sin recibir mensajes. Y eso no se nota enseguida: se nota
cuando alguien te dice que te escribió y nunca le contestaste.
La forma correcta es usar un subdominio dedicado al envío: algo como envios.tunegocio.com o
mail.tunegocio.com. Tus correos siguen viéndose de tu marca, tu casilla de siempre no se toca, y
la reputación de tus campañas queda separada de la de tu correo personal.
Es, además, lo que recomienda la plataforma: usar un subdominio para enviar protege la reputación de tu dominio y mejora la entrega.
Cómo se hace
- Elegí el subdominio desde el que vas a enviar. Con uno alcanza; no hace falta comprar nada nuevo, es una extensión del dominio que ya tenés.
- En Configuración, entrá a la sección de servicios de email y agregá tu dominio dedicado.
- La pantalla te ofrece dos caminos: que la plataforma intente configurarlo sola —si tu proveedor lo permite— o cargar los registros a mano. Si vas a mano, copiá cada valor con el botón de copiar, no lo transcribas.
- Pegá los registros en el panel de tu proveedor de dominio, donde administrás el DNS.
- Verificá. La pantalla tiene una columna de estado que te va marcando cuáles quedaron validados. La propagación puede tardar hasta 24 horas: si algo sigue en rojo después de ese plazo, ahí sí revisá lo que cargaste.
- Calentá el dominio antes de mandar a listas grandes. Un dominio nuevo sin historial que manda miles de correos se comporta, para el que recibe, igual que spam. Ver Entregabilidad.

Qué hace cada registro
No hace falta que entiendas los detalles técnicos, pero sí ayuda saber para qué sirve cada uno — porque cuando algo falla, el error nombra al registro:
SPF — la lista de quién tiene permiso para mandar correos en nombre de tu dominio. Es un registro de texto y solo puede haber uno por dominio: si ya tenías uno de otra herramienta, no se agrega un segundo, se combinan en el mismo.
DKIM — una firma que se agrega a cada correo y demuestra que no lo modificaron en el camino. También va como texto, con un nombre que te da la plataforma. Tampoco admite duplicados.
MX — a dónde va el correo dirigido a ese dominio. Es el registro delicado, y la razón por la que conviene usar un subdominio: si lo cargás sobre el dominio donde ya recibís correo, se rompe la recepción.
CNAME de seguimiento — hace que los enlaces de tus correos salgan con tu dirección en vez de con la de un tercero. Suma confianza y ayuda a la entrega.
DMARC — la instrucción de qué hacer cuando un correo no pasa las verificaciones anteriores.

DMARC: empezá mirando, no bloqueando
DMARC no es obligatorio para mandar, pero Gmail y Yahoo lo exigen a quien manda mucho (del orden de cinco mil correos por día), y en cualquier caso mejora la entrega y te protege de que alguien se haga pasar por tu marca.
Lo importante es cómo se arranca. La política se escribe en el registro y tiene tres niveles:
mirar (p=none), poner en cuarentena y rechazar.
Empezá siempre en mirar. Ahí no se bloquea nada: solo se observa qué pasa. Recién cuando estés seguro de que todo tu correo legítimo pasa las verificaciones, endurecé de a poco.
Poner "rechazar" demasiado pronto bloquea tu propio correo. Si algo quedó mal configurado —y en la primera vuelta casi siempre queda algo—, los que dejan de recibir tus mensajes son tus clientes, y no te enterás porque para vos salieron bien.
Errores comunes
Configurar el envío sobre el dominio donde recibís correo. El error más caro de esta lista: se descubre cuando alguien te reclama por un mail que nunca te llegó.
Dejar registros viejos de otra herramienta. Si el dominio ya se usaba para enviar con otra plataforma, hay que sacar lo que quedó antes de conectarlo acá. Un dominio que ya apunta a otro servidor de correo no se puede dar de alta.
Dos registros SPF, o dos DKIM. No se suman: se pisan, y la verificación falla. Si necesitás autorizar dos servicios, van combinados en un solo registro.
Dar por fallado lo que está propagando. Puede tardar hasta un día entero. Borrar y volver a cargar reinicia el reloj.
Configurarlo y mandar cinco mil correos el mismo día. Autenticar es la mitad del trabajo; la otra mitad es construir reputación de a poco.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que comprar otro dominio? No. El subdominio es una extensión del que ya tenés, no se compra aparte.
¿Puedo mandar desde una casilla de Gmail o Hotmail? Para campañas, no. Además de verse poco profesional, esas direcciones no se pueden autenticar a tu nombre y terminan en spam.
¿Sirve el mismo dominio que conecté para las páginas? El mismo dominio sí, pero es otra configuración y conviene hacerla sobre un subdominio distinto. Ver Conectar tu dominio.
¿Cuánto tarda? La carga son diez minutos. La propagación, hasta 24 horas. El calentamiento, algunas semanas —pero eso corre en paralelo mientras ya empezás a mandar de a poco.
¿Y si el dominio lo maneja otra persona? Mandale la lista de registros tal cual aparece en pantalla, con los valores copiados. Es una tarea de cinco minutos para quien administra el DNS.