Turnos recurrentes
Para tratamientos, seguimientos y todo lo que se repite cada semana.
Si tu servicio se repite —un tratamiento de varias sesiones, una consulta mensual, una clase semanal— podés reservar toda la serie de una vez en lugar de agendar turno por turno.

Por qué cambia el negocio, no solo la agenda
Esto no es una comodidad administrativa: es retención.
Cuando alguien sale con las seis sesiones agendadas, esas seis sesiones están casi vendidas. Cuando sale con "la semana que viene te escribo para coordinar", la mitad no vuelve — no porque no quiera, sino porque la vida se interpone y coordinar cuesta.
La diferencia entre un negocio de servicios que crece y uno que se estanca suele estar acá: si el próximo turno se agenda antes de que el cliente se vaya, o después.
Lo que definís
Cada cuánto se repite — semanal, cada dos semanas, mensual.
Cuántas veces — el total de la serie. Si son ocho sesiones, ocho.
Qué pasa si un horario no está libre. Es la decisión importante: podés hacer que salte al siguiente disponible o que la serie se corte ahí. Para tratamientos donde la continuidad importa, saltar es mejor que cortar.

Cuándo conviene
Sí, si el servicio tiene una cantidad de sesiones conocida de antemano: tratamientos, planes de entrenamiento, acompañamientos, clases por cuatrimestre.
No, si cada visita depende del resultado de la anterior. Ahí conviene agendar de a una y decidir con el cliente.
Una serie larga bloquea agenda a futuro. Ocho semanas de un horario fijo son ocho horarios que no podés vender a otro. Con un solo cliente no se nota; con veinte, tu agenda de dentro de dos meses ya está definida. No es malo —es previsibilidad— pero conviene saberlo antes.

Los recordatorios siguen valiendo
Que el turno esté agendado hace meses no significa que la persona se acuerde. Al contrario: cuanto más lejos se agendó, más falta el recordatorio. La secuencia de reducir ausencias aplica igual, y en series largas rinde todavía más.

Errores comunes
No usarlo en servicios que se repiten. Es la forma más barata de mejorar la retención.
Series demasiado largas. Bloquean agenda y, si el cliente abandona a la tercera, dejan huecos que hay que limpiar a mano.
Cortar la serie ante el primer horario ocupado. El cliente se queda con media serie sin saberlo.
Confiar en que se acuerdan. Un turno agendado hace dos meses necesita recordatorio sí o sí.