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Bases de conocimiento

Dónde vive lo que el agente sabe, y —lo que casi nadie configura— cuándo lo consulta.

Una base de conocimiento es dónde guardás lo que tu negocio ya tiene escrito para que el agente lo consulte: tus servicios, tus políticas, las preguntas de siempre.

Lo que cambia el resultado no es cargarlas —eso lo hace todo el mundo— sino decidir cuándo las consulta.

La idea que ordena todo: no todo se consulta siempre

Si le das al agente una sola pila con todo adentro, en cada mensaje va a buscar entre todo. Los datos que importan para esa charla compiten con los que no tienen nada que ver, y ahí aparecen las respuestas mezcladas.

El modelo correcto es al revés: una base para cada cosa, y una condición que dice cuándo abrir cada una.

Los dos tipos de disparador

El siempre activo. Una sola base —o un grupo— que acompaña toda la conversación: quién sos, qué hacés, horarios, rangos de precio, las preguntas frecuentes. Es el piso de conocimiento del agente y está disponible en cada mensaje.

Los inteligentes. Se activan solo en un momento puntual de la charla, y la condición se escribe en español común: "cuando la persona dice que le parece caro", "cuando ya dijo qué servicio quiere", "cuando pregunta por la garantía".

Podés tener hasta tres inteligentes además del siempre activo, y hasta siete bases colgando de cada disparador.

Si ninguna condición coincide, sigue respondiendo con el siempre activo. Nunca se queda mudo por esto.

Para qué sirven de verdad los inteligentes

El caso que mejor lo muestra son las objeciones. Tu respuesta a "es caro" no es un dato: es un argumento, con ejemplos y comparaciones, y no querés que aparezca en cualquier momento — si el agente la larga antes de tiempo, suena a vendedor desesperado.

Con un disparador inteligente, esa base se abre solo cuando la objeción aparece. Lo mismo con las condiciones de contratación, que solo importan cuando la persona ya está decidida.

Qué se puede cargar

Páginas de tu web. Se recorren solas y se convierten en conocimiento. Podés indicar direcciones puntuales, todo lo que cuelgue de una sección, o el sitio entero.

Documentos. Los archivos donde ya está escrito lo que responde tu negocio.

Si cargás un documento compartido, tiene que estar accesible para cualquiera con el enlace. Es el error más común de esta pantalla: el documento existe, la dirección está bien, pero como está restringido la carga falla. Revisá el permiso antes de pegar el enlace.

Preguntas y respuestas escritas a mano. Para lo que no está en ningún lado: las cosas que contestás por WhatsApp diez veces por semana y nunca escribiste. Sacalas de tu bandeja — son exactamente las que el agente tiene que saber.

Mantenerlas sanas

Una base, varios agentes. Si tenés más de un agente, no dupliques la información: la misma base se le asigna a todos los que la necesiten. Duplicarla garantiza que dentro de tres meses una esté actualizada y la otra no, y nadie sabrá cuál está leyendo cada agente.

Revisá lo que quedó cargado del sitio. Cuando se recorre una web entran cosas que no querías — un aviso viejo, una página de prueba—. Se puede mirar y editar; vale la pena hacerlo una vez.

Corregí sobre la marcha. Cuando leas conversaciones y veas una respuesta pobre, ese es el momento de agregar el dato que faltaba. Ver Entrenar al agente.

Errores comunes

Una sola base gigante con todo. Es lo que produce respuestas que mezclan cosas.

Cargar el sitio entero sin mirar qué entró. El agente termina citando páginas viejas.

No usar los disparadores inteligentes. Es la diferencia entre un agente que contesta y uno que sabe cuándo decir cada cosa.

Duplicar bases entre agentes. Se desincronizan sin que te enteres.

Cargar precios que cambian. Si se mueven seguido, mejor cargá cómo se cotiza que el número.

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